...una cuarentena, sin reposo y antibióticos. Hoy, odio este blog un 15 por ciento más de lo habitual y soy muy fantasma y poca magia.
magiafantasma
*cet obscur objet du la communication*
15 de julio de 2009
1 de junio de 2009
Ouch, mi conciencia de clase...

Hoy me pasaron el link de un fabricante de remeras macartistas: "Apoya al capitalismo, añadiendo esta gema a tu guardarropa".
29 de mayo de 2009
20 de mayo de 2009
Conocelo antes de que se lo apropie Palermo
Exhibe sus extravagantes y sesudas viñetas un amigo de la casa (y blogger por partida doble). Bohemia, humor y un rotring de aquellos.
Musicópata: Mijal
Pueta: Sebastián Kirzner
Exhibicionista: Juan Di Loreto
Y los Naranjas Azulados de siempre!
Cita: Centro Cultural Zas, Moreno 2320, 20:30 hs.
Entrada $ 6
I am not Jesus, but I have the same initials
Nuevo disco. El gusto es nuestro....Jarvis has flesh on the mind, just as he did during the days of His 'n' Hers with its songs about sisters, virginity, and fetishes, but where those songs were underscored by the vague melancholy of somebody who has only glimpsed his fantasy and frets that he will never see it again, the songs here pulsate with perversion, a middle-aged man making damn sure that he's going to get with a tight 23-year-old body yet again; it's the sound of a fetishist turned sexual omnivore...
15 de mayo de 2009
13 de mayo de 2009
Purga

Impresiona comprobar como, uno por uno, los pasos se van cumpliendo. Mi tesis se resolverá en el intento −acaso pueril, acaso fracasado− de explicar el campo para explicar la carrera para explicar mis elecciones para explicarme a mí. Ocuparme de las tesinas, proponerlas como objeto o problema, tratar de encontrarle una lógica a su producción (a las dificultades de su producción, en rigor) o señalarlas como el centro de una telaraña desde la que se disparan los hilos de cuestiones mucho más amplias y amenazantes, es una excusa, otra estrategia para disimular esa suerte de terror sacro al vacío, a no ser nada o ser lo equivocado que en las sucesivas estaciones de mi vida me ha llevado −me sigue llevando− a recubrirlo todo con palabras y, en última instancia, a la creencia de que allí habita el pulso certero de una vocación. Son las dos manos de Escher dándose vida mutua en la apuesta fácil, intelectual y chabacana a la vez, de suscitar un tibio escándalo en la ciudadela de la razón. De estos fetiches o fábulas irracionalistas al uso nostro, hay por doquier −una víbora mordiéndose la cola, las aventuras del barón Münchausen, la gallina y el huevo y la gallina, los fractales, etc.− y si bien debo acordar por principio, porque las cosas efectivamente son así y uno no puede volver atrás los relojes y estafarse a gusto con la ilusión de ser un sujeto apoyado en un suelo un poco más firme que sus propios delirios, el malestar no se me quita, la sensación de estar mascando estopa o aserrín, algo que no puede tragarse. Después pasa que semanas y meses enteros me siento creacionista o, mejor, explicacionista y entonces vuelta a peregrinar por bibliotecas y fotocopiadoras, a acarrear bibliografía, a revisar ponencias, manuscritos, resoluciones, libros, estadísticas. Y aparece Bourdieu con su arsenal de metáforas mercantiles o “the academic literacies framework” o la teoría del currículo, aparece Jorge Rivera y su historización de las investigaciones en comunicación o Foucault y su método genealógico, pero de las explicaciones ni noticia, esas sí que no aparecen ni a gancho y yo me veo como en una pesadilla, truchando causas y significados con la meticulosidad de un falsificador en las últimas que se juega el todo por el todo en la confección de unas planchas de papel moneda de baja calidad…
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Esteban
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Contrataques
11 de mayo de 2009
Para escribir una tesis
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Esteban
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Contrataques
22 de abril de 2009
20 de abril de 2009
17 de abril de 2009
Comunicación, información, cultura
Leyendo un interesante artículo en Radar, me enteré de que Aníbal Ford tiene una revista digital: Alambre.
Me soprendieron las firmas. Son muchas y grandes. No está demás echarle un ojo.
Me soprendieron las firmas. Son muchas y grandes. No está demás echarle un ojo.
15 de abril de 2009
14 de abril de 2009
Contra el alambrado de la cultura

La cultura no es para cualquiera.
No es tanto una cuestión de gustos, sensibilidad, hábitos o inteligencia, como de plata. Para leer un libro, si no se puede acceder a él mediante el préstamo o el hurto, hay que poder pagarlo. Esas son las reglas para bien o para mal −para mal, vamos− del sistema económico en que nos ha tocado vivir: una silla, medio kilo de pan, una tableta de Paracetamol o la Crítica de la Razón Pura de Kant da lo mismo, pues todo se traduce en dinero. El dinero es el lubricante multiuso de nuestra civilización, aceita los engranajes de una maquina que de otro modo estallaría en pedazos, recalentada por la velocidad de sus revoluciones. Cuestionar al dinero como base del intercambio supone, por lo tanto, cuestionar la esencia misma del sistema. El resto de las modalidades de circulación de bienes que ha conocido la historia −el trueque, el don, la estafa, el saqueo, la donación, el cirujeo, el préstamo, la ocupación, la descarga en Internet, el reciclaje, el robo, etc.− deben ser acorraladas en posiciones o bien alternativas (en cuyo caso, no generan demasiados problemas, por sus reducidas dimensiones), o bien subversivas (en cuyo caso, son tachadas de “criminales” y deben ser reprimidas). El sistema hace la vista gorda con ciertas infracciones aisladas y minúsculas, pero ni bien se quiere levantar un poco más la cabeza, cae con todo el peso de la Ley, su Ley.
Un caso de estos se produjo recientemente con un profesor de filosofía, aquí en la Argentina. Su nombre es Horacio Potel y su crimen fue subir a internet una serie de textos de Martin Heidegger y Jacques Derrida que estarían protegidos por derechos de autor. Como resultado, actualmente Potel afronta una causa criminal iniciada por la Cámara Argentina del Libro (CAL), entidad que nuclea a las principales editoriales de nuestro país.
No conozco a Horacio Potel: jamás hablé con él personalmente, por teléfono u otra vía. No sé nada de su ideología política, la religión que profesa −si profesa alguna−, el lugar dónde nació y dónde vive, su orientación sexual, su estado civil, el color de su piel, sus hábitos de limpieza. No podría jurar, tampoco, que por las noches no le crecen colmillos y patas de cabra y sale a beber la sangre de vírgenes, descripción, por otra parte, que ha de aproximarse bastante a la que tienen de él en la CAL.
Sin embargo, yo, como tantos otros, le estamos en deuda.
Sin su trabajo de investigador, archivista, compilador, reseñador y difusor, mi librito sobre Nietzsche, por dar un ejemplo bien concreto, no hubiera existido. Potel hizo públicos un conjunto de textos a los que de otra manera se me hubiera complicado acceder, ya sea por sus precios o porque son, directamente, inconseguibles en papel. Por actos como ese han puesto a este señor en el banquillo, con la posibilidad de que le allanen su casa e intervenir su teléfono y su correspondencia, como si se tratase de un narcotraficante: no por atentar contra los derechos pecuniarios de la prole de Heidegger y Derrida, que a nadie importan, sino por sostener una noción de la cultura que rechaza los alambrados.
Si como decían antiguamente los voceros de la Reforma Agraria, la tierra es para quién la trabaja, los libros son para quiénes los leen, los discos para quiénes los escuchen y así. Y digo son y no deberían ser o serán porque el futuro llegó hace rato, mal que les pese a los señores de la CAL. ¡Flash de último momento! Estamos en el tiempo del mp3 y el pdf, del emule y los torrents, de la descarga gratuita, de Flickr y Creative Commons, del myspace y los blogs y demostrarían mucha más inteligencia si en vez de tratar de frenar la ola, se pusieran a aprender surf. Como hicieron hace un tiempo los muchachos de Radiohead, como hace Rodolfo Fogwill que cada tanto sube una novela para bajar gratis, como hacen una infinidad de bandas chicas y jóvenes escritores que empiezan a gestionar sus propias obras, mandando al cuerno a los intermediarios.
En el fondo, lo que pretenden con esta causa judicial es tan ridículo como poner gendarmes en los Centros de Estudiantes de todas las facultades del país (y del mundo, pues Internet no tiene fronteras) para evitar que se fotocopien apuntes. Son tan necios como para no darse cuenta de que están atentando contra sus mejores clientes, porque un tipo que está tan mal del marulo como para leerse Ser y tiempo en la pantalla de un monitor, de seguro ha de estarlo también como para gastarse la mitad de sus ingresos mensuales en libros de Heidegger.
Pero, como suele decirse, difícil que el chancho chifle.
Lo que sí es seguro es que la indignación sigue creciendo y ya, incluso, se está volviendo una protesta organizada. Vía Internet, como no podía ser de otro modo. Este es el Grupo de Facebook. Que se corra la bola.
4 de marzo de 2009
Umbral bis

El tiempo es un caballo que llora como una máquina sentimental. Escribo en la copa del árbol de los días poemas en prosa y libros de colores. Mi hijo se ha dormido en lo más profundo de sus zapatos y hay un reloj de pulsera fornicando en algún sitio con la eternidad. Espero que una mujer desnuda me llame por teléfono para invitarme a la vernisage de sus pechos. Octubre es lúcido como un matemático y extenso como la actualidad. No sé qué voy a hacer esta tarde, pero me gustaría amar a una muchacha que no tuviera un empleo fijo, o sentarme a leer en el parque, bajo la luz de los eclipses. Sea como fuere, enjabono mi cuerpo y me siento a esperar que la teoría de la relatividad llame a mi puerta.
Más de Paco Umbral, pero esta vez tomado de Mortal y rosa. Decadente, pirado y genial. Lástima que palmó el año pasado.
2 de marzo de 2009
A la (no tan) anónima trackleña, por sus actos de terrorismo lírico
Se sabe, se sabe: cherchez la femme...
Sexpistoleros
LowFi estaba en lo cierto. Vi a estos muchachos en directo y todavía procuro reacomodar mi estructura ósea.

La próxima vez que toquen en Baires, estoy o estoy.

La próxima vez que toquen en Baires, estoy o estoy.
Caracoles, hormigas y neozelandeses
Aparecen en las rendijas de las persianas, trepando verticales el tronco de un árbol, equilibrándose en las canaletas o en el cantero del fondo, adónde voy a mojarme el traste cuando me siento a fumar, pertrechado del libro que debería estar leyendo para la tesina y no leo. El libro en mano es una excusa, una trampa que tiendo para convencerme de que no estoy perdiendo el tiempo, entre traducciones y párrafos prostituidos. “El trabajo sociológico de Pierre Bourdieu. Deudas y críticas”.. La mierda, eso es un título amenazante… La grandilocuencia, el saber, la Academia, antítesis misma de las oraciones bimembres y el vocabulario degradado que la televisión exige como tributo idiota.
No me malinterpreten: amo perder el tiempo, pero la culpa me ataca por segundos enteros. Una vez, me pasé veinte minutos contemplando cómo la colilla del pucho que acababa de tirar, desviaba el curso de una fila de hormigas. Me fascinó la terquedad de esas pequeñas comunistas. Comparado con el parsimonioso caracol, las hormigas son insectos chinos. Implacables, laboriosas, proletarias.
La colilla, para ellas una pira grande como un edificio, no las frenó. Llegaban hasta la brasa, se paraban en seco, fregándose las antenitas y deambulaban un rato como borrachas hasta que, al final, lograban rodearla y proseguir con su acarreo de basuritas vegetales. El perfecto trabajador, señores empresarios.
Si alguno me hubiera descubierto, arrellanado contra los lamparones húmedos de la pared, la pose simiesca, los ojos abstraídos, bebiendo café a sorbitos torpes, habría tenido serias razones para cuestionar mi desarrollo mental. Estaba en mi horario de comer, sin embargo. Y sin libro, sin auriculares, sin apuntes, sin ganas de sumarme a la permuta de chismes de la sobremesa o imprimir un par de cuentos de contrabando, resultó un pasatiempo tan digno como cualquier otro. Después volví a la compu y compensé mi alelamiento de entomólogo, doblando a velocidad relámpago a tres neozelandeses.
Mucho más interesantes las hormigas. Por afano.
26 de febrero de 2009
Obsesos

A todos los hombres nos gustan las mujeres, pero hay una raza especial y masónica de obsesos, de devotos, de profesionales, digamos y yo llegaría a leer en una novela galante de antes de la guerra, por entonces, que "la mujer es un sacerdocio", frase que me estremeció, pues ya estaba más o menos decidido yo a dedicar mi vida a aquel sacerdocio (con olvido temporal del sacerdocio literario y con rechazo previo del sacerdocio religioso a que quería dedicarme mi madre). Ocurre, pues, que cuando dos fervorosos de la mujer, dos apasionados, dos obsesos, dos profesionales, por decirlo de alguna forma, se encuentran y se reconocen, es como si se hubieran reconocido dos alcohólicos o dos pederastas. Se establece una comunicación profunda, una amistad distinta, una identificación...
Del genial y polémico Paco Umbral, en Las ninfas.
25 de febrero de 2009
Traducción libre
Traducir she walked off and wouldn’t talk to me por: se retiró enojadota, sin decirme ni mu es barroco, es cáustico, es chapucero, es grotesco.
Es la postrera e inservible venganza del traductor malpago.
20 de febrero de 2009
Servicio a la comunidad
La lluvia me pegó altruista. He aquí una lista de los sitios dónde acostumbro a realizar mis desfalcos musicales. Tienen para todos los gustos.
- Baixar Mp3
- Cassette Pirata
- CeArt-Bootlegs
- Compartir no es delito
- Discotheke
- Esquizofónico
- Jazzever
- JS Free
- Jukebox
- Map Ref. 41º N 93º W
- Music Musica Musique
- Smuggled Sounds
- Stay Free
- Sudaca Jazz
- Tanoge
- We are up for sale!
- Young and insane
- A través del puente
- Ipod Essentials
19 de febrero de 2009
Impro
Dos factores que entorpecen mi escritura: calor, agotamiento. Dos que la estimulan: más literatura, tabaquismo. En ocasiones, también unas copas demás. Esto explica la gravedad de mi afasia en el día de la fecha. Mis manos, dos artrópodos moribundos, balbucean sobre el teclado, mientras un prominente gotón de sudor (que renuncio a frenar) se desliza desde mi cuero cabelludo, sigue el dibujo subterráneo de una venilla lateral de la frente y, al final, se pierde en el matorral de mi barba, con un cosquilleo leve. Atormentado mediodía sin aire acondicionado, el ilusorio zumbido de un ventilador de techo o una ventisca benefactora. Nada, no logro invocar una idea para el trabajo o la tesina. Estamos a solas, yo y este calor esterilizante. La intención de prepararme un café −o cualquier otro estimulante socialmente aceptado− dura un chispazo y, enseguida, prevalece el sentido común. ¿Un café en estas condiciones? Suicida.
De cualquier modo, escribo en tiempo real, “al azar de las ideas” como leí en alguna parte −¿en un libro de Unamuno, tal vez?− y no está tan mal.

Ayer, por ejemplo, cayeron dos amigos músicos y se pusieron a improvisar. Guitarra y trompeta, al mango, para deleite de los vecinos. Después, el segundo largó la trompeta y sobre una base blusera traída de no sé dónde, seguimos improvisando los tres pero con versos. Íbamos inventando una letra sobre la marcha: cuatro compases, tres acordes, una estrofa cada uno y curtite. (Mi coinquilino leninista prefirió ser fiel a su solemnidad de cuadro del partido; el realismo soviético no autoriza esta clase de desviaciones). “Al azar de las ideas”. Nos cagamos de risa.
Citar un libro detrás de otro resulta enfermante pero al carajo, pienso en Kerouac y en tantos otros que escriben a las chapas. Toman el dictado cómo viene, a lo bruto, sin pensar o corregir demasiado. Se puede tocar y escribir de oído, se puede improvisar con sonidos y con palabras y la técnica del cadaver exquisito se asemeja inquietantemente a la zapada. Sí, hay música en el lenguaje: una buena metáfora vale lo que una melodía pegajosa, el apareamiento de los sustantivos y los adjetivos, de los verbos y los adverbios, tiene una rítmica propia y la armonía se filtra por todas partes, en la coloración general de lo que se escribe.Y como en la improvisación, también hay un riesgo, nunca se sabe adónde podés ir a parar.
Ahora, con total arbitrariedad, decido callarme.
De cualquier modo, escribo en tiempo real, “al azar de las ideas” como leí en alguna parte −¿en un libro de Unamuno, tal vez?− y no está tan mal.

Ayer, por ejemplo, cayeron dos amigos músicos y se pusieron a improvisar. Guitarra y trompeta, al mango, para deleite de los vecinos. Después, el segundo largó la trompeta y sobre una base blusera traída de no sé dónde, seguimos improvisando los tres pero con versos. Íbamos inventando una letra sobre la marcha: cuatro compases, tres acordes, una estrofa cada uno y curtite. (Mi coinquilino leninista prefirió ser fiel a su solemnidad de cuadro del partido; el realismo soviético no autoriza esta clase de desviaciones). “Al azar de las ideas”. Nos cagamos de risa.
Citar un libro detrás de otro resulta enfermante pero al carajo, pienso en Kerouac y en tantos otros que escriben a las chapas. Toman el dictado cómo viene, a lo bruto, sin pensar o corregir demasiado. Se puede tocar y escribir de oído, se puede improvisar con sonidos y con palabras y la técnica del cadaver exquisito se asemeja inquietantemente a la zapada. Sí, hay música en el lenguaje: una buena metáfora vale lo que una melodía pegajosa, el apareamiento de los sustantivos y los adjetivos, de los verbos y los adverbios, tiene una rítmica propia y la armonía se filtra por todas partes, en la coloración general de lo que se escribe.Y como en la improvisación, también hay un riesgo, nunca se sabe adónde podés ir a parar.
Ahora, con total arbitrariedad, decido callarme.
17 de febrero de 2009
Ilustradores
Estos son tres blogs de ilustraciones de los que me he hecho habitué y recomiendo enfáticamente.
Sonrían, dios los ama.
Sonrían, dios los ama.
16 de febrero de 2009
¡¡¡Y ahora la tesina!!!

Be scared, be very scared!
Hay una baba amorfa de ideas boyando sobre mis ondas neuronales. Cada tanto se sumergen, después asoman el lomo, respirando como marsopas o pegan un saltito −instante glorioso y fugaz de confianza en mis recursos− para desaparecer una vez más, bajo las aguas. No me atrevo a sondear mucho, todavía. Me les acerco con desconfianza, como de coté y las miro de reojo, pensando “¿da o no da?”, “¿da o no da?”, “mmh… qué problema”. Más de seis años de Carrera y me sigo sintiendo como un aprendiz, debutante humillado por el broche testarudo de un corpiño, vulgar malandrín de baja estofa, que procura birlarse un título cuando los mayores se van de paseo. Concentración, precisión, rapidez. Si me muevo hábilmente, capaz saco el mantel de la mesa, sin tirar la vajilla al demonio.
Advierto. Si procediera a otorgarle un título a mis elucubraciones hoy, sería un descarado. Digo, sería oficialmente un descarado, abandonando la liga amateur en la que me encuentro por demás a gusto. Habrá, entonces, que esperar a que las cosas vayan cuajando. Apenas si estoy empezando a batallar con la masa, como para pensar en el molde. Puedo anticipar, sin embargo, que tendrá que ver con la historia de la carrera, con la escritura de tesinas, con los debates internos, con la problemática del estudiante, con los perfiles de los egresados, con etcétera.
Y, encima, acaba de largarse a llover.
12 de febrero de 2009
Una letra...
...que se chispotea y ¡zas! caemos en la psicosis bíblica.
De paso, quiero dejar asentado que el Sr. Akrovata está absoluta e irremediablemente deschavetado por rastrear y pasarme este tipo de datos y que las fuerzas del orden harían muy bien, encerrándolo en un manicomio in aeternum.
Osana en el cielo.
De paso, quiero dejar asentado que el Sr. Akrovata está absoluta e irremediablemente deschavetado por rastrear y pasarme este tipo de datos y que las fuerzas del orden harían muy bien, encerrándolo en un manicomio in aeternum.
Osana en el cielo.
6 de febrero de 2009
3 de febrero de 2009
El hombre que está solo y espera jamás depone su perversidad verbal

Has vuelto sin llegar. Ignoro el camino en que te buscaron mis noches y la desesperada intensidad de luz que mis ojos disiparon. Pero sé que mi súplica no amansará tu silencio ni descubrirá la soleada latitud en que resides.
Envías el sonido de los fonógrafos lejanos, la invitación estridente de los barcos que parten, el cariñoso perfume de las estaciones en flor, y sobre un paisaje invisible te trasladas siempre a mí.
Vives a mi lado, como la sombra, y como la sombra te escurres, permaneciendo.
Lo por decir enmudece en mis labios y en chisporroteos de leña, en rumores de calle presta al sueño en la sonochada o en quejosas voces de viento hallo más legítimo acento de mi soledad que en mi propia voz.
(...y sigue).
De El hombre que está solo y espera. Raúl Scalabrini Ortiz.
28 de enero de 2009
Todo tiempo pasado fue mejor
En mi trabajo, había palmeras y las cortaronuna pileta, se llenó de moho
jazmines, los hicieron cagar
un portero borracho, ya no brindo con él
ligustrinas, las transplantaron
editores músicos, ahora trabajan afuera
un portero gordo, renunció y adelgazó
el emule, nos redujeron el ancho de banda
y adieu a Brigitte Bardot en pelotas
dos faisanes, los hicieron cagar los gatos
tres gallinas, un día aparecieron sólo las plumas
y se acusó al perro del dueño
el perro del dueño, está triste y hambreado
gente copada, se y los rajaron
aire acondicionado, hace ruidos de carreta
un limonero, no da más limones
un par de parlantes con los que me cansaba
de poner discos de los Magnetic Fields,
hicieron cortocircuito
No trabajo en una granja, soy otro escriba lumpenizado
de la Televisión Argentina
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De mí
Okay, acabo de meter otra materia. La cuenta se achica: ahora faltan dos, más la tesina. No es tanto −no es nada, en realidad− y si tuviera un ápice de buen gusto no andaría quejándome. Sin embargo, desde el momento en que se me dio por ocupar los esporádicos recesos del laburo escribiendo en este blog, está claro que la estética no es lo mío. Ya descubriré cuál es la naturaleza del vínculo entre haber pasado un lustro estudiando comunicación y escribir en esta cloaca digital, pero que hay uno se los aseguro.
Quizá tenga que ver con el signo de los tiempos: la efervescencia, el eclecticismo, el kitsch, el espectáculo del yo, el relativismo. Quién sabe.
−Nos vamos al tacho, nos vamos −predican los nuevos acólitos de Savonarola.
−Uuuuy, qué miedo. ¿Y si estuvimos ahí desde el vamos? −retrucan voces jóvenes.
Pura intrascendencia. Para evitar el aburrimiento, les propongo recorrer felices el camino de ladrillitos amarillos que conduce a la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación.
Con una advertencia: lasciate ogni speranza, voi ch'intrate. Esto es Magiafantasma.
Quizá tenga que ver con el signo de los tiempos: la efervescencia, el eclecticismo, el kitsch, el espectáculo del yo, el relativismo. Quién sabe.
−Nos vamos al tacho, nos vamos −predican los nuevos acólitos de Savonarola.
−Uuuuy, qué miedo. ¿Y si estuvimos ahí desde el vamos? −retrucan voces jóvenes.
Pura intrascendencia. Para evitar el aburrimiento, les propongo recorrer felices el camino de ladrillitos amarillos que conduce a la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación.
Con una advertencia: lasciate ogni speranza, voi ch'intrate. Esto es Magiafantasma.
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