En las páginas de un autor reconocido pero de segunda línea, un cincuentón con nombre y su tibia parcela de honores y prestigio, se me viene encima la siguiente monstruosidad:
"pasó a mi lado como una exhalación"
Tardo unos segundos en reponerme de la indignación generada por el esperpento literario. Y enseguida, me angustio, pensando: ¿y si yo, también? ¿todo el tiempo?
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